Anécdotas: Tatum

Clase de matemáticas con Tatum y encima, por la tarde. Yo situado dos puestos por delante de la última silla más alejada de la mesa de profesor. Zona que invita a la relajación y al cachondeo. La clase empieza con la monotonía habitual y el sopor se adueña de todo.
A media clase, el aburrimiento es interrumpido por el compañero de mi izquierda. Charlamos un rato, agachados y con un tono muy bajo. Toque de aviso por parte del profesor, en la pizarra de espaldas a la clase. Indiferencia.
Segundo aviso: amenaza para "el que esté hablando", aunque no tenía ni idea de quién era porque seguía de espaldas.
Seguimos hablando y, confiados, dejamos de agacharnos y subimos -sin querer- el volumen. Media vuelta ágil de Tatum y me pilla descojonándome.
  -¡TÚ! A LA PIZARRA- dijo señalando con el dedo.
La verdad es que me quedé quieto y, aunque mi actitud y su dedo me señalaban como culpable, mi inmobilismo y su estrabismo, hicieron que mis compañeros de alrededor no supieran a quién se dirigía realmente y que empezaran a preguntar:
  - ¿Yo?- dijo mi compañero de atrás.
  - ¡NO! ¡TÚ!- apuntándome mejor con el dedo.
Pero el estrabismo juega muy malas pasadas.
  - ¿Quién, yo?- dijo el que estaba delante de mí.
  - ¡NOOOO! ¡TÚ! ¡TÚ!- seguía señalándome con el dedo cual pistola.
Cometió un segundo error: guiñó un ojo (el menos malo, creo) y continuó apuntándome con el dedo como si estuviera disparando un revólver. Craso error: media fila a mi izquierda se levantó preguntando si eran ellos los elegidos. En ese momento estalló, y rojo de ira, gritó: ¡NO!. Bajó de la tarima y, mientras avanzaba por el pasillo, sin dejar de apuntarme con el dedo, a cada zancada gritaba: ¡TÚ!¡TÚ!¡TÚ!¡TÚ!¡TÚ!
Se paró a escasos centimetros de mi nariz: ¡TÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚÚ!
  - ¡Ah, yo!- dije.
Me crujió en el encerado.

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