El otro día estaba escribiendo una carta y un compañero de trabajo me sugirió añadir una frase. La frase era a todas luces incorrecta y le dije: "Eso no es castellano ... (en ese momento noté en mi cabeza una especie de chasquido: sin duda fue una conexión neuronal olvidada por el tiempo y, casi sin darme cuenta, las palabras salieron de mi boca...) Será quechua o camboyano." El compañero se me quedó mirando como la vaca al tren, mientras yo sonreía de oreja a oreja recordando, transportado en el tiempo.
Me vi transportado a las clases de euskera de Sebas (Sebastián Angoitia). El gran Sebas nunca (o casi nunca) decía a nadie que algo estaba mal. Normalmente decía: "Eso no es euskera. Será quechua o camboyano pero euskera no es". Era un monstruo, Sebas.
Me viene a la cabeza también el método memorístico que muchas veces se utilizaba en clase de euskera (y en otras muchas, claro: la verdad en casi todas) y que, hoy, en pleno siglo XXI, en esta era de lo políticamente correcto, será sin duda un método denostado y despreciado por los más progres teóricos de la pedagogía. La cosa es que entonces el que no se aprendía las historias del libro de euskera de memoria, lo tenía crudo.
Todavía recuerdo una. Creo que era la primera del libro y sería en 2º BUP o así. Escribo completamente de memoria, sin mirar ninguna chuleta. A ver si os suena:
- Zertan zabiltza hor lurrean arrastaka?
- Betaurrekoan bila nabil. Irratia konpontzeko erabili nituen eta orain ez ditut inon aurkitzen...
Creo que luego hablaba de una "manifa" ("Manifestapen gogorra izan zen"). ¿Alguien lo recuerda y se atreve a seguir?

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